23 de septiembre

«Señor, ¿a quién iremos?»

«Señor, ¿a quién iremos?». Con esta pregunta, ante la incomprensión de muchos oyentes de Cristo, que querrían aprovecharse de forma egoísta de Él, san Pedro se hace portavoz de los seguidores fieles. Los discípulos no se detienen en la complacencia mundana de aquellos que se han saciado (cf Jn 6,26) y que, sin embargo, se afanan por el alimento que no dura (cf Jn 6,27). Pedro, ciertamente, también conoce el hambre; durante mucho tiempo no había encontrado el alimento que pudiera saciarle. Después entró en relación con el hombre de Nazaret. Le siguió. Ahora él conoce a su Maestro no solo porque oyó hablar de Él. En las relaciones cotidianas con Él fue creciendo una confianza sin reservas. Esta es la fe en Jesús; y no sin razón Pedro espera del Señor la deseada vida en abundancia (cf Jn 10,10). (…) «Señor, ¿a quién iremos?».

Esta pregunta la plantean, en definitiva, algunos contemporáneos, que –lúcidamente o con una idea todavía oscura– van en busca del Padre de Jesucristo. A ellos el Redentor les quiere salir al encuentro a través de nosotros, quienes, gracias al bautismo, llegamos a ser sus hermanos y hermanas, y que, en la Eucaristía, recibimos la fuerza para llevar junto a Él su misión de salvación.

Mensaje, 21 de junio de 2013

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