22 de septiembre

Puro don

«Os he llamado amigos» (Jn 15,15). (…) Y esta amistad que os ofrece Jesús, que nos trae la misericordia, el amor de Dios, es «gratuidad», puro don. Él no os pide nada a cambio, os pide solo acogerla. Jesús quiere amaros por lo que sois, también en vuestra fragilidad y debilidad, para que, tocados por su amor, podáis ser renovados. El encuentro con el amor de Dios en la amistad de Cristo es posible sobre todo en los sacramentos, en particular la Eucaristía y la Reconciliación. En la santa misa nosotros celebramos el memorial del sacrificio del Señor, su entrega total por nuestra salvación: también hoy Él dona realmente su cuerpo por nosotros y derrama su sangre para redimir los pecados de la humanidad y hacernos entrar en comunión con Él. En la Penitencia, Jesús nos acoge con todas nuestras limitaciones, nos trae la misericordia del Padre que nos perdona, y transforma nuestro corazón, convirtiéndolo en un corazón nuevo, capaz de amar como Él, que amó a los suyos hasta el extremo (cf Jn 13,1). Y este amor se manifiesta en su misericordia. Jesús siempre nos perdona.

Mensaje, 21 de junio de 2013

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