17 de septiembre

Un corazón inquieto

«Nos hiciste para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones, I, 1, 1). Con estas palabras, que se han hecho célebres, san Agustín se dirige a Dios en las Confesiones, y en estas palabras está la síntesis de toda su vida. «Inquietud». (…) Desearía decir a quien se siente indiferente hacia Dios, hacia la fe, a quien está lejos de Dios o le ha abandonado, también a nosotros, con nuestros «alejamientos» y nuestros «abandonos» respecto a Dios, pequeños, tal vez, pero hay muchos en la vida cotidiana: mira en lo profundo de tu corazón, mira en lo íntimo de ti mismo, y pregúntate: ¿tienes un corazón que desea algo grande o un corazón adormecido por las cosas? ¿Tu corazón ha conservado la inquietud de la búsqueda o lo has dejado sofocar por las cosas, que acaban por atrofiarlo? Dios te espera, te busca.

Homilía, 28 de agosto de 2013

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