• 23 de diciembre

El espíritu navideño

En una viñeta publicada recientemente, una nena le contaba a su amiga que, para esta Navidad, les había pedido a sus padres que no le regalaran juguetes sino «espíritu navideño», y que sus padres quedaron desconcertados, sin entender ni saber qué hacer. El mensaje me pareció muy agudo y ciertamente nos plantea la pregunta: ¿qué es el espíritu navideño? (…). Es precisamente un relato, un relato histórico, el que nos abre las puertas al real significado del «espíritu navideño». Un relato simple y preciso. Dice así: «En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue» (Lc 2,1-7). (…) Así se manifiesta el «espíritu navideño»: promesa que genera esperanza, se consolida en Jesús y se proyecta, también en esperanza, hacia la segunda venida del Señor.

Artículo, 23 de noviembre de 2011

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