- 27 de noviembre
La obediencia a la verdad
La tarea de la Iglesia, y la tarea de todo cristiano: servir al hombre yendo a buscarlo hasta los rincones sociales y espirituales más escondidos. La condición de credibilidad de la Iglesia en esta misión suya de madre y maestra es la fidelidad a Cristo. La apertura hacia el mundo está acompañada, y en cierto sentido es posible, por la obediencia a la verdad, de la cual la Iglesia misma no puede disponer. «Una emergencia: el hombre» significa, pues, la emergencia de volver a Cristo, de aprender de Él la verdad sobre nosotros mismos y sobre el mundo, y con Él y en Él ir al encuentro de los hombres, especialmente de los más pobres, por quienes Jesús siempre mostró su predilección. Y la pobreza no es solo la material. Existe una pobreza espiritual que afecta al hombre contemporáneo. Somos pobres de amor, sedientos de verdad y justicia, mendigos de Dios. (…) La mayor pobreza es la falta de Cristo, y mientras no llevemos a Jesús a los hombres siempre habremos hecho por ellos demasiado poco.
Mensaje, 18-24 de agosto de 2013



