• 20 de noviembre

Una crisis de «cambio de época»

Es importante leer la realidad, mirándola a la cara. Las lecturas ideológicas o parciales no sirven, alimentan solamente la ilusión y la desilusión. Leer la realidad, pero también vivir esta realidad, sin miedos, sin fugas y sin catastrofismos. Cada crisis, también la actual, es un paso, un trabajo de parto que comporta fatiga, dificultad, sufrimiento, pero que lleva en sí el horizonte de la vida, de una renovación, lleva la fuerza de la esperanza. Y esta no es una crisis de «cambio»: es una crisis de «cambio de época. (…) La crisis puede transformarse en momento de purificación y de replanteamiento de nuestros modelos económico-sociales y de una cierta concepción del progreso que ha alimentado ilusiones, para recuperar lo humano en todas sus dimensiones. El discernimiento no es ciego, ni improvisado: se realiza sobre la base de criterios éticos y espirituales, implica interrogarse sobre lo que es bueno, la referencia a los valores propios de una visión del hombre y del mundo, una visión de la persona en todas sus dimensiones, sobre todo en la espiritual, trascendente; no se puede considerar jamás a la persona como «material humano».

Discurso, 22 de septiembre de 2013

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