- 16 de noviembre
La «cultura del descarte»
Una difundida mentalidad de lo útil, la «cultura del descarte», que hoy esclaviza los corazones y las inteligencias de muchos, tiene un altísimo coste: requiere eliminar seres humanos, sobre todo si son física o socialmente más débiles. Nuestra respuesta a esta mentalidad es un «sí» decidido y sin titubeos a la vida. (…) Las cosas tienen un precio y se pueden vender, pero las personas tienen una dignidad, valen más que las cosas y no tienen precio. Muchas veces nos hallamos en situaciones donde vemos que lo que cuesta menos es la vida. Por esto la atención a la vida humana en su totalidad se ha convertido en los últimos años en una auténtica prioridad del Magisterio de la Iglesia, particularmente a la más indefensa, o sea, al discapacitado, al enfermo, al que va a nacer, al niño, al anciano, que es la vida más indefensa. En el ser humano frágil cada uno de nosotros está invitado a reconocer el rostro del Señor, que en su carne humana experimentó la indiferencia y la soledad a la que a menudo condenamos a los más pobres, tanto en los países en vías de desarrollo como en las sociedades del bienestar.
Discurso, 20 de septiembre de 2013



