• 9 de octubre

Testimonio de Cristo

Hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios. Muchas son las persecuciones, muchas las pruebas; por tanto, muchas serán las coronas, ya que muchos son los combates. Te es beneficioso el que haya muchos perseguidores, ya que entre esta gran variedad de persecuciones hallarás más fácilmente el modo de ser coronado. Pongamos como ejemplo al mártir san Sebastián, cuyo día natalicio celebramos hoy. Este santo nació en Milán. Quizá ya se había marchado de allí el perseguidor, o no había llegado aún a aquella región, o la persecución era más leve. El caso es que Sebastián vio que allí el combate era inexistente o muy tenue.

Marchó, pues, a Roma, donde recrudecía la persecución por causa de la fe; allí sufrió el martirio, allí recibió la corona consiguiente. De este modo, allí, donde había llegado como transeúnte, estableció el domicilio de la eternidad permanente. Si solo hubiese habido un perseguidor ciertamente este mártir no hubiese sido coronado. Pero además de los perseguidores que se ven, hay otros que no se ven, peores y mucho más números.

(San Ambrosio, Comentario al Salmo 118)

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