25 de agosto

Reza con constancia, y de ese modo vencerás a nuestros enemigos; humíllate bajo la poderosa mano del médico celestial y así, en el banquete nupcial que se celebrará, Jesús te hará sentarte en el primer lugar, pues es una promesa de Dios que quien se humilla será ensalzado.

Da siempre vivísimas gracias a Dios, por Jesucristo, y así te dispondrás adecuadamente para recibir otros favores del cielo; ya que, por el contrario, es natural que sea indigno de nuevos favores quien no se digna a recordar los que ha recibido.

(28 de septiembre de 1915, a Raffaelina Cerase, Ep. II, 500)

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