15 de junio
El gozo es un v谩stago de la caridad; pero, para que este gozo sea perfecto y verdadero, se requiere que tenga como su compa帽era invisible la paz, que se da en nosotros cuando el bien que poseemos es el bien sumo y seguro. Ahora bien, 驴no es acaso Dios el sumo bien que el alma ama y am谩ndolo lo posee?
Es necesario, pues, que este bien, adem谩s de ser sumo, sea tambi茅n seguro. Pues bien, el divino Maestro nos asegura que 芦Vuestro gozo nadie os lo podr谩 quitar禄. 驴Qu茅 testimonio m谩s seguro que este? El alma, al pensar en esto, no puede no sentirse enteramente alegre. He aqu铆 lo que hace afrontar con 谩nimo jubiloso las m谩s amargas contradicciones.
Sin embargo, hay que se帽alar que, as铆 como el alma mientras est茅 en estado de peregrina no podr谩 alcanzar nunca la caridad perfecta, de igual modo su paz no podr谩 nunca ser perfecta. Las contradicciones, las tribulaciones son tantas, los contrastes con los que la pobre alma es maltratada son tan numerosos, como para hacerla agonizar en ciertos momentos de la vida, hasta tal punto de resultarle insoportable la vida misma; y esto nace del verse en peligro de poder arruinarse.
Ahora bien, para resistir a tan duras pruebas, le es necesaria la paciencia, virtud que nos hace soportar, sin ceder, las adversidades. Busque el alma que hace profesi贸n de perfecci贸n tener muy en cuenta esta virtud, si es que le preocupa no trabajar in煤tilmente, ya que es por esta virtud por la que permanecer谩 interiormente ordenada.
(23 de octubre de 1914, a Raffaelina Cerase, Ep. II, 197)

