AMEMOS A MARÍA.  XI. Quien ama a María reza devotamente el Ave María

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XI. Quien ama a María reza devotamente el Ave María

Sin duda al Ave María es la oración más hermosa con que podemos alabar a María y conseguir de Ella las gracias necesarias; es la oración más frecuente en los labios de los cristianos.

Sin embargo, justamente porque se reza tan frecuentemente, tantas veces en el día, a menudo se reza con enorme distracción; se reza más con los labios que con el corazón; a veces se reza precipitadamente y omitiendo palabras. Los que aman a María no deben proceder así. Ellos considerando que el Ave María es la más bella y graciosa oración con que se honra a la Madre de Dios, deben rezarla con la mayor devoción que les sea posible; deben conocer su sentido y acompañarlo con el sentimiento de su corazón.

  • “Dios te salve María” es la mejor manera de saludar a la Virgen Santísima. (Es el saludo que acostumbraban para reyes y personajes).
  • “Llena eres de gracia” llena para Ella y para nosotros aún más llena, para alcanzarnos la abundancia de gracia.
  • -“El Señor es contigo” de manera más especial de lo que acontece con los demás santos.
  • -“Bendita tú eres entre todas las mujeres” ya que tuvo el honor único e incomparable de la virginidad y de la maternidad divina.

Esas palabras son del Ángel Gabriel a María en la Anunciación. Bendita entre las mujeres la saludó asimismo Santa Isabel al recibir su visita, agregando: “y bendito es el fruto de tu vientre (Jesús)”; ya que a Jesús se dirigen todas las bendiciones de cielo y tierra, y Jesús es fuente de toda bendición que proviene de Arriba.

La Iglesia agregó las demás palabras “Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”. Son palabras que no necesitan explicación.

Recemos pues siempre con mucha devoción tan hermosa oración, y de vez en cuando hagámoslo más despacio y con mayor atención, diciéndole antes: “María, para saludarte menos indignamente quisiera ahora rezar esta oración con el respeto y la veneración con que te saludó el Ángel Gabriel, con el cariño y la admiración con que te saludó Santa Isabel, y con la devoción y confianza con que te saludaron los santos y santas en todos los siglos con el Ave María”.

  • Tú que lees y estás acabando la lectura de este librito, reza así el Ave María, para pedir de corazón que todos realmente AMEMOS A MARÍA.

Virgen bendita, al acabar yo este humilde trabajo en el primer día del mes que la piedad cristiana te consagra, quiero unir los sentimientos de mi corazón a los sentimientos de todos los corazones que en este mes te alabarán, bendecirán, amarán y pedirán gracias.

En el gran número de esos sentimientos, de los cuales encontrarás muchos tan puros y merecedores de complacencia, acoge también los míos, y en consideración a esos no rehúses en tu clemencia y bondad los míos.

Bendice finalmente esta pobre obrita a fin de que realice algún bien en las almas, e inspire a los lectores que expresen algún buen deseo para mí ante tu materno
corazón.

Virgen Piadosa. Dulce María
De las creaturas – la más perfecta
A Dios y a los Ángeles – la más preciada
Nuestro consuelo – Luz y Esperanza
Vida, salud – Gozo, Alegría
Tú la más pura – la inmaculada
Tú la más rica – la más hermosa
La Admirable – la más gloriosa
La más fiel – la Poderosa
La más amable – la más clemente
Acoge, ruego – el corazón Madre querida – del amor puro
Virgen piadosa – Dulce María.

José Frassinetti (de “Reflexiones sobre el Paraíso”)
Opera Omnia, T. XIII, pág. 465.

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