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III. El cielo ama Maria
Cuando digo que el Cielo ama a María, quiero hablar del amor que hacia María tienen los Ángeles y los Santos. Ellos contemplan cara a cara a María, y ven en. Ella tan extraordinaria belleza, que en comparación todo lo hermoso con que Dios adorna su Casa celestial, creado para felicidad y alegría eterna de sus elegidos, y toda la hermosura que los corona y adorna como conviene a Príncipes de su Corte, pierde su brillo y casi se apaga.
Ellos en tanto mientras contemplan el rostro de María, ven su corazón con toda claridad y encuentran allí tanta bondad, que después de la de Dios no es posible compararle ninguna. Así que después de la bondad infinita de Dios, aman con amor ardiente la incomparable belleza y bondad de María. Por eso todos los Ángeles y los Santos, arrebatados de tan grande amor, exclaman: “María, después de la gloria que nos llega por la visión de Dios, no hay para nosotros gloria como la que nos llega por contemplarte a Ti, OH María. María después del amor que nos enciende para con Dios, no hay amor más grande del que arde en nuestro corazón hacia Ti, ¡Oh María!”.
Si pues los Ángeles y los Santos aman tanto a María, amemos, AMEMOS A MARÍA