M: Con alegría y gratitud presentemos al Señor nuestras súplicas:
“VEN Y QUÉDATE CON NOSOTROS, SEÑOR”
- Por la Iglesia, que en Cristo es el templo vivo del Espíritu Santo, para que, fortalecida en la fe y la caridad, sea signo de unidad y santidad para el mundo, roguemos al Señor.
- Por el Papa, siervo de los siervos de Dios, para que con sabiduría y caridad cuide del pueblo de Dios y ayude a que todos los fieles vivan como templos del Espíritu Santo, roguemos al Señor.
- Por los gobernantes y líderes de nuestras naciones, para que protejan la dignidad de cada persona y fomenten la paz, roguemos al Señor.
- Por quienes participan en la vida de nuestras comunidades, para que, abiertos a la gracia divina, se conviertan en signos vivos del amor de Dios y resplandezcan con obras de justicia y misericordia, roguemos al Señor.
- Por nosotros mismos, reunidos en este lugar de oración, para que, transformados por su gracia, llevemos la presencia de Dios al mundo, roguemos al Señor.
- Oramos juntos para alcanzar la santidad:
Padre divino, en nombre de Jesucristo, yo te pido que me concedas, la gracia de hacerme santo. No necesito otra gracia; quiero esta, cueste lo que cueste, y la espero de tu bondad firmemente, ya que Jesús mismo me aseguró que Tú me escucharías. Amén
- Oramos por las vocaciones sacerdotales y religiosas:
Te pedimos Señor que sigas bendiciendo y enriqueciendo a tu Iglesia con los dones de tus vocaciones, te pedimos que sean muchos los que escuchen tu voz y sigan alegrando a la Iglesia con la generosidad y fidelidad de sus respuestas. Amén.
M: Señor y Dios nuestro, que te haces cercano a todos nosotros en Cristo, tu Hijo amado, acoge nuestra oración, y haznos a todos templos vivos del Espíritu, para que tu Iglesia, como madre feliz de hijos numerosos, llegue a la plenitud de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor
