- 23 de octubre
Hay que dar vida
Este chico que tengo en casa, bueno, no tengo tiempo para educarlo, que crezca solo como si fuera un yuyo del campo, y este otro chico que no tiene qué comer, ni zapatillas para ir al colegio, bueno, lo siento mucho, pero yo no soy redentor de todo el mundo. Así predica la cultura de la muerte, no le interesa la vida, ¿qué es lo que interesa?, el egoísmo; le interesa sobrevivir uno, pero no dar vida, cuidar vida, ofrecer vida.
Homilía, 31 de agosto de 2005



