10 de septiembre
La fecundidad de nuestro servicio
La «vida en Cristo» garantiza nuestra eficacia apostólica y la fecundidad de nuestro servicio: «Soy yo el que os elegí a vosotros, y os destiné para que vayáis y deis fruto, y ese fruto sea verdadero» (Jn 15,16). No es la creatividad, por más pastoral que sea, no son los encuentros o las planificaciones los que aseguran los frutos, si bien ayudan y mucho, sino lo que asegura el fruto es ser fieles a Jesús, que nos dice con insistencia: «Permaneced en mí, como yo permanezco en vosotros» (Jn 15,4). Y sabemos muy bien lo que eso significa: contemplarlo, adorarlo y abrazarlo en nuestro encuentro cotidiano con él en la Eucaristía, en nuestra vida de oración, en nuestros momentos de adoración, y también reconocerlo presente y abrazarlo en las personas más necesitadas. El «permanecer» con Cristo no significa aislarse, sino un permanecer para ir al encuentro de los otros.
Homilía, 27 de julio de 2013



